Cuando tenía 10 años, el niño fue diagnosticado con tumor en el fémur. El relato de su mamá.

Me llamo Daniela, tengo 3 hermosos hijos. Álvaro de 18 años, Ximena de 13, y mi bebé, Exequiel, de 11. Hace un año atrás nuestras vidas cambiaron por completo. Para ser más exactos, el 23 de marzo del 2017.

Exequiel es un chico apasionado por lo que hace, y su deporte favorito es el taekwondo. Empezó a entrenar desde los 7 años. En su corta edad, se estaba por recibir de cinto negro con tan sólo 10 años. Todo parecía perfecto, hasta que comenzó a dolerle la pierna izquierda. Presentaba dolor en la zona del fémur.

Lo primero que pensé fue que se golpeó. Se exige mucho en su entrenamiento, y le gustaba salir a jugar a la pelota con sus amiguitos. A pesar de venir cansado del entrenamiento, no sé de dónde sacaba las energías para salir a jugar.

Sin embargo todo cambio el día que nos diagnosticaron que tenía un tumor de fémur izquierdo. ¿Cómo?, ¿por qué a él?, cómo podía ser que estaba enfermo y no nos dimos cuenta. Estas y otras tantas preguntas llegaron a nuestras vidas sin respuestas. ¿Cómo le avisaba a su papá este diagnóstico si hacía tan sólo una hora una ecografía muscular nos decía que no tenía nada?

El médico que nos atendió en la guardia del Hospital de Niños no quedó conforme con la ecografía y nos mandó a realizarle una radiografía, y ahí estaba el tumor estaba presente. Me volví loca, desesperada. Pasé por millones de cosas, conocí en carne propia la burocracia del hospital de niños. Lamentablemente comprobé que si no llevas a tu hijo al borde de la muerte o en este caso con una enfermedad de este estilo, pasas a ser uno más en la lista de espera. Mientras no tenía el diagnóstico en mano me choque con el “No, no hay turno, venga el mes que viene”. Con diagnóstico en mano todo era distinto, ya había turno, todo era sí. Hasta Junta médica nos habían dado turno.

Recomendaciones a montones, principalmente que lo mejores especialistas estaban en el hospital de niños. Les informó estarán los mejores profesionales, pero especialista en tumoracion ósea NO TIENEN.

Un amigo de mi marido nos recomendó al Dr Bruno Politi.

Llegamos al consultorio del Dr. con todas nuestras esperanzas rotas. Conocimos a una excelente persona y hermoso ser humano a nuestro ángel, Noelia, que junto al equipo de profesionales, nos ayudaron y apoyaron en todo momento. Nuestra obra social no nos cubría el tratamiento, mucho menos los medicamentos ni estudios, sin embargo, gracias a ellos y gracias a Dios y la Virgen, Exequiel volvió a su ritmo de vida. Se recibió de cinto negro. Este es mi testimonio y lo quiero compartir.